La segunda adolescencia

En los tiempos que corren los jóvenes en edades comprendidas entre los 25 y los 35 años estamos pasando por una segunda adolescencia, una periodo no buscado, sino obligado. Una etapa que ya hemos vivido y dejado atrás y que debido a la crisis volvemos a vivir forzosamente. No me refiero a las salidas nocturnas destructivas, los líos de una noche y las “botellonas” con Martini y Blue Tropic o Licor 43 con piña, sino a la forma de vida de la garrapata: convivir con nuestros padres, estudiar porque no nos dejan trabajar y salir de marcha, porque ganamos tan poco dinero (los que lo ganan), que no tenemos ni para pagar un piso de estudiantes. Sigue leyendo

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Medios de Comunicación VS Crisis Económica

Supongo que todos los que hemos estudiado la licenciatura de periodismo y estamos en paro nos sentimos igual: rechazados.

Cierto es que la crisis está afectando a las empresas, pero aunque se diga lo contrario, los medios de comunicación no parecen estar muy afectados. Sólo hay que poner la televisión; por cada media hora (o menos) de película, programa o serie nos ponen seis minutos de anuncios, pero dicen que la publicidad ha bajado porque la venta de productos cae. Increíble.

Hablan de crisis pero tienen contratadas a personas que cobran más que un futbolista (que ya es decir) para que nos hablen una y otra vez sobre sus vidas en los programas del corazón. Critican las tasas de desempleo pero se lucran eliminando a la mitad de la plantilla; bombardean con noticias sobre la crisis en los telediarios pero se mofan de ser las cadenas número uno en nuestro país. Sigue leyendo

La política va de conciertos

¿Quién dijo que los jóvenes pasan de la política? ViñaRock 2012, con más de 60.000 asistentes, ha estado repleto de simbología política e ideales de lo más variopinto unidos por el lenguaje más hermoso y universal, la música.

No es de extrañar en realidad, ya que muchos de los grupos y cantantes que vemos sobre los cuatro escenarios del festival componen sus letras en base a unos ideales, radicales o no, pero basados en el dolor por el bienestar de España. Quien dijo que ese entusiasmo se había perdido con autores del 98 como Unamuno, Valle Inclán, Machado o Maeztu, se equivocaba. Sigue leyendo