Carta de suicidio

Señores políticos:

En el día de hoy y tras haber luchado y aguantado años y años, he llegado a la conclusión de que no me queda otra alternativa, pero para no parecer una enferma mental, egoísta y poco guerrera, a continuación expongo los motivos de mi futuro suicidio:

1. Tras años de estudiar terminé mi carrera. De eso hace tres años. Hace dos que dejé de buscar trabajo como periodista. Entre los EREs y la poca experiencia que he ido adquiriendo en mis nueve meses de prácticas y seis como colaboradora, no me contratan. Ni siquiera me han llamado alguna vez para entrevistarme.

2. Me saqué el MAES pero de poco ha servido. Entre los recortes que se suceden en los institutos privados, y mi única experiencia como profesora particular durante tres años, no consigo trabajar.

3. Tengo una alumna a la que le doy clases particulares. UNA. El año pasado tenía más, pero gracias a sus recortes y a las nuevas medidas en las empresas, este año no se pueden permitir el ‘lujo’ de que sus hijos reciban una ayuda para aprobar.

4. He buscado trabajo en tiendas, almacenes, hoteles como limpiadora, como asistenta del hogar, como niñera… Y en la mayoría de los establecimientos han dejado claro que no doy el perfil, pues no he recibido ni una sola llamada. Algunos me aclaran el por qué, argumentando que si contratan a alguien con tantos estudios, les puede dejar por un trabajo mejor. Pero no hay trabajos mejores para mí y los que como yo, aún no han tenido una oportunidad. Algunos se creen que debido a mis múltiples años de estudio no sé limpiar, ni cocinar, ni planchar… Como si me hubiera caído de un guindo o hubiera nacido ayer.

5. En las ofertas de empleo que veo en internet piden todavía más estudios, tres y cuatro idiomas, dos másters… Y ofrecen un sueldo que no da ni para comprar pipas. Aún así, me apunto. Mi teléfono yace mudo sobre la mesa…

6. Muchas personas me han aconsejado que salga del país pero, ¿cómo? Con el dinero que gano apenas me da para comprar el pan; tampoco para seguir estudiando otro máster o apuntarme a una academia de inglés.

7. Intenté engordar aún más mi CV estudiando un grado superior relacionado con mis estudios. Pero hay tantísima gente sin trabajar que las listas de espera son cuanto menos, impresionantes.

8. Veo poco la televisión, pero cuando pongo el telediario y escucho cómo va el país; las noticias de los desahucios; la poca vergüenza de los bancos, las ‘opiniones’ de ustedes, nuestros dirigentes… Se me viene el mundo encima.

Señores políticos. Yo no quería un trabajo de sueldo millonario como el vuestro. No quería un coche nuevo, ni ropa de marca, ni una gran mansión. Solo un pequeño piso donde vivir, un sueldo que me diera para hacer mi vida sin lujos y un futuro algo más claro. Pero si no puedo trabajar, ni estudiar, ni buscarme la vida en el extranjero, ¿qué me queda? Mi futuro inexistente solo me hace pensar en que lo único que soy es un estorbo social, y como yo, la mayoría que vive sabiendo que jamás va a conseguir sus sueños.

Pero ustedes sí que merecen tres y cuatro sueldos. Ustedes merecen esos cargos que tienen porque estoy segura de que día tras día, aguantan tanta miseria como yo, o más. Sudan más que un albañil, se agachan más que un mozo de almacén, tienen más responsabilidad que un médico, un enfermero o un profesor, y sobre todo, trabajan más que nadie.

Quédense con mi plaza en la sociedad, que seguro que no les importa recibir un poco más.

Atentamente,

Anónimo suicida

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