Una fortuna peligrosa

Buscando la decepción en Follett…

Siguiendo con el análisis ‘Buscando la decepción en Follett’, sobre este autor de reconocida experiencia, os presento a continuación una reseña sobre uno de los libros que me dejó más sorprendida, no solo por el enfoque sino también por su inesperado final.

Una fortuna peligrosa, novela escrita en tercera persona en el año 1993, es una obra digna de leer por cuantos adoran la calidad de redacción de Ken Follett.

Trata de un grupo de personas cuya riqueza se encuentra en el Pilaster, banco familiar y distinguido en el Londres victoriano. Durante toda la trama conoceremos la maldad de Augusta Pilaster, la bondad de Solly Greenbourne o la astucia de Micky Miranda; también nos sorprenderá la inteligencia de Hugh Pilaster y el descaro de Maisie Robinson. Pero con lo que quedaremos encantados es con la manera en que Follet une sus vidas en una coctelera donde por supuesto, no pueden faltar el misterio y la intriga, el amor y el odio, la sensatez y la venganza…

La obra mezcla historia con ficción en un enramado de sucesos desordenados ordenadamente donde la evidencia queda a un lado, dejando que el lector cree sus propias hipótesis pero con la certeza de que nunca llegarán a ser exactas.

El título hace honor a la historia que se redacta puesto que el hilo conductor de la novela gira en torno a dicha fortuna. Se trata de una increíble obra que no deja lugar a los bostezos provocados por el aburrimiento o las decepciones, ya que además, su lectura es peligrosamente adictiva.

Se organiza por capítulos y se divide en cuatro partes más el prólogo. Este, de diecisiete páginas, sitúa la historia en el año 1866, cuando algunos de los personajes principales aún estaban en la escuela. Es de vital importancia para el correcto entendimiento de la historia.

La novela está dispuesta en orden cronológico aunque en ciertas ocasiones da pequeños saltos al pasado. El estilo es sencillo y podría ser leída por un lector promedio, si bien no está aconsejada para lectores adolescentes debido a la carga sexual que posee, que aunque moderada, puede ser fuerte para menores de veinte años.

La guinda del pastel la pone el final, que en definitiva, deja con buen sabor de boca a cuantos lean esta apasionante novela. Para poner un ejemplo de lo magnífica y exageradamente original que me parece esta obra, diré que si fuera la profesora, Follett el alumno y Una fortuna peligrosa, el trabajo fin de carrera, sin duda se llevaría una matrícula de honor impresa en su expediente.

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