La segunda adolescencia

En los tiempos que corren los jóvenes en edades comprendidas entre los 25 y los 35 años estamos pasando por una segunda adolescencia, una periodo no buscado, sino obligado. Una etapa que ya hemos vivido y dejado atrás y que debido a la crisis volvemos a vivir forzosamente. No me refiero a las salidas nocturnas destructivas, los líos de una noche y las “botellonas” con Martini y Blue Tropic o Licor 43 con piña, sino a la forma de vida de la garrapata: convivir con nuestros padres, estudiar porque no nos dejan trabajar y salir de marcha, porque ganamos tan poco dinero (los que lo ganan), que no tenemos ni para pagar un piso de estudiantes.

¡Y si para colmo no salimos, qué hacemos! Después dicen que si los jóvenes consumen mucho alcohol, o frecuentan mucho los bares pero, ¿qué otra cosa nos queda? ¿Ahorrar? Con mi sueldo de profesora particular pago los gastos que voy teniendo y lo que me queda en ínfimo; no me da ni para tomar una cerveza todos los sábados, con lo cual ahorrar sería el fin de mi existencia, porque si dejo de hacer lo poco que hago para ser feliz, ¡me volvería loca!

La crisis es evidente pero hay que reconocer que muchas empresas se aprovechan de ella para liquidar a su plantilla y aumentar al doble (o más, seguro) sus beneficios, y ahora con las nuevas leyes… ¡Veremos qué pasa! No podemos independizarnos, no podemos trabajar en lo que hemos estudiado y mucho menos podemos formar una familia. Los jóvenes afectados por la crisis nos vemos obligados a seguir estudiando para no perder el tiempo y engordar nuestros curriculums con el deseo de que pase la tempestad y podamos hacer nuestras vidas, mejor o peor, pero por nosotros mismos y sin la ayuda de nuestros padres.

Pero lo más gracioso del asunto son las críticas de los que forman la opinión pública sobre los jóvenes y respecto a esta segunda adolescencia no deseada. Hablan de nosotros como si viviéramos en un paraíso, como si estuviéramos de forma perenne de vacaciones en un hotel con pulserita; ¿de verdad se creen que nos gusta vivir así? ¿En serio piensan que prefiero estar en casa de mis padres en lugar de vivir sola y manejar mi vida a mi manera? Muy corto de miras hay que ser para dar por sentado que nos encontramos como reyes…

Los que estamos licenciados tenemos que borrar de nuestro CV los estudios realizados para poder trabajar sea donde sea, y aún así, hay que respirar bien hondo el día que decides salir a gastar gasolina para buscar trabajo; está comprobado que muchas empresas que leen en tu curriculum “licenciado en…”, lo desechan sin más; ¿es que no hay ninguna oportunidad para nosotros? ¿Qué pasa con aquellos que se han dejado la piel estudiando algo que les apasiona? ¿Es que no están capacitados para realizar un trabajo de administración, hostelería o limpieza? De ser así, apaga y vámonos…

La crisis no sólo afecta a la economía, sino también a las esperanzas de las personas y los jóvenes de hoy, serán los adultos de mañana. Veremos cómo estamos para entonces.

 

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