La boda secreta de los Reyes Católicos

Como todos o casi todos sabemos, los Reyes Católicos fueron unos monarcas estrictos y despiadados, si bien reciben su nombre por su constante lucha en contra de otras religiones y a favor del catolicismo.  Aparentemente fueron legales en cuanto a la posesión de las coronas de Castilla y Aragón, pero la verdad es que fue una auténtica trama por hacerse con el poder en contra de las expectativas del monarca anterior, Enrique IV (hermano de Isabel).

Es curioso que los mismísimos Reyes Católicos, antes de ser nombrados como tal, habían sido prófugos de la iglesia… A continuación un resumen de los acontecimientos, toda una historia novelesca digna de conocer.

Había rumores sobre la posible homosexualidad de Enrique IV, ya que su primer matrimonio había sido anulado por el Papa al comprobarse supuestamente –a través de los textos de la época- que no lo llegaron a consumar. Durante su segundo matrimonio con Juana de Portugal nació su hija Juana, aunque por su apodo (La Beltraneja) no queda claro de quién era hija (la llamaban así porque se decía que era hija de Beltrán de la Cueva, uno de los validos del monarca).

Enrique IV, cargado de problemas, firmó un tratado nombrando a su hermano Alfonso heredero del trono de Castilla.  Alfonso murió pero Isabel, que llevaba tiempo conspirando contra su hermano, fue nombrada heredera a cambio de que sus decisiones siempre tuvieran el visto bueno del rey.

Isabel ya le había echado el ojo a Fernando puesto que suponía un enlace de grandes beneficios pero como Enrique no estaba de acuerdo, desheredó a su hermana nombrando en su lugar a su hija Juana.  Isabel y Fernando se casaron en contra de Enrique IV en el Palacio de los Viveros (Valladolid) en una boda que, por el mínimo número de invitados y la discreta ceremonia, se dice que fue secreta.

Tras esto, Enrique intentó que excomulgaran a la pareja por ser primos, hecho que solo podía darse por bueno con una dispensa papal o el propio consentimiento del rey. Lo más gracioso de la historia es que el Papa Paulo II recibió una carta del monarca pidiendo la autorización del matrimonio a la que, desconcertado, se negó (la carta, claro, era falsa).

Más tarde se enteró de que Isabel y Fernando habían usado una bula papal falsa, y perdiendo la paciencia, los excomulgó. Pero como todo en la historia de la sociedad se rige por los intereses de unos pocos con poder, el Papa Borgia (otro regalito del que algún día hablaré) levantó la sanción eclesiástica y los nombró Reyes Católicos.

¿Curioso? Esta pareja de reyes mataron a diestro y siniestro más tarde por su religión…

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